Los turbantes llevan muchos años junto a nosotros, es más, nacieron en los tiempos de guerra. En un primer momento, el turbante tenía un fin muy claro, y es que eran indispensables para una buena higiene de la mujer, todo ello para cubrir sus cabellos de la contaminación y la suciedad, e incluso de las impurezas que desprendía la guerra. Es por ello, que todas las mujeres llevaban un turbante en este sentido, turbantes que manualmente creaban en las fábricas de la época. Por otro lado, cuando llegaban las épocas de frío, éstas se dieron cuenta de que el turbante era un complemento ideal para mantenerlas mucho más abrigadas, de ahí que con el paso de los años se haya convertido en una prenda que nunca pasa de actualidad. La mujer de la época, lo combinaba con vestidos rectos, algunos trajes largos o con faldas por debajo de la rodilla, especialmente en los años 50, cuando fueron una moda recurrente en Francia. Algunos museos, como el de las Bellas Artes de Bilbao tiene algunas exposiciones con turbantes de la época. Y es que el turbante es un símbolo de pureza y elegancia. En Turbandú mantenemos la esencia de los turbantes artesanales, apostando por la calidad y sencillez en una serie de diseños muy cuidados. Consideramos que el turbante da un toque de libertad y juventud innegable, tal y como ocurriese en sus inicios.